El problema de la referencia de los términos

De Filosofia de las Ciencias
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Parte del legado de Kuhn fue la sugerencia de que cuando cambia el uso de los términos estamos en presencia de un cambio revolucionario. Sostenía que cuando un cambio revolucionario tiene lugar cambian las analogías: qué cosas son análogas a cuáles. De ese modo la manera en que las palabras se relacionan con la naturaleza cambia. Y podemos usar el cambio en el lenguaje como un indicio de que ha habido un cambio revolucionario. Uno de los ejemplos 'paradigmáticos' es el del término "planeta" (ver ¿Qué son las revoluciones científicas?) En la cosmología geocéntrica el término se refiere a la familia de objetos que no pertenecen a la esfera de las estrellas fijas, es decir que no forman parte de una constelación. Recordemos que "planeta" en griego quería decir "astro errante". Por lo tanto en esa categoría debían caer el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Por supuesto no podía estar allí la Tierra.

Luego de la revolución copernicana (en términos kuhnianos: el paso del paradigma aristotélico al newtoniano) el término "planeta" se refiere a otra familia de objetos, esta vez a los objetos que giran en torno al Sol. Aunque podríamos ajustar más la definición o el sentido de la palabra planeta, ya vemos que los objetos a los que se le aplica el término no son los mismos (ahora el Sol y la Luna no están en la lista y la Tierra, sí). Esto es suficiente para asegurar que hubo un cambio revolucionario.

Lo que está en juego es que los términos se utilizan para nombrar objetos, pero hay al menos dos cosas que debemos tener en cuenta para saber a qué objetos nombra un término: el sentido y la referencia. El sentido está dado por esas características por las cuales el término se aplica a esos objetos. Por ejemplo la idea de que "planeta" es "astro errante" es el sentido de la palabra en la cosmología aristotélica. Pero la lista de objetos (Sol, Luna, Mercurio, ...) constituye la referencia. Esta distinción entre sentido y referencia fue sugerida por Frege y Church (principalmente desarrollada por Frege en "Sobre el sentido y la denotación" de 1892). Pero más adelante será extendida con más componentes del significado además de estos dos. El denotado de un término es entonces su referencia. Sin embargo hay un nivel de detalle un poco más profundo en el que la referencia se toma como algo fijo a lo cual el término pretende aplicarse. Por ejemplo, en las visiones más actuales la referencia del término planeta es la familia natural de objetos (de Mercurio hasta Plutón, e incluso aquellos planetas que todavía no descubrimos) de modo que no coincide con los denotados, que son aquellos a los que de hecho les llamamos planetas (desde Mercurio hasta Plutón)

Llegados a este punto vale la pena pensar que si el mundo está poblado de cosas y que esas cosas pueden agruparse en familias naturales como por ejemplo, planetas, estrellas, cometas, etc. Y que las palabras deberían poder reflejar la estructura de esos distintos tipos de cosas, es crucial tener una teoría que utilice los términos de una manera adecuada. Es decir que necesitamos actualizar las clasificaciones de cuando en cuando.

Esto es que el problema de describir el mundo no solamente se refiere a determinar cuáles son las leyes que rigen los fenómenos naturales sino también a describir adecuadamente qué tipos de cosas hay. Las clases de cosas son ahora tan importantes como las leyes entre los individuos de esas clases.

Es por esto que la filosofía de la ciencia ha virado su atención al problema de cómo es la relación entre las palabras y las cosas. Es fundamental saber si para la teoría que tenemos y las leyes que tenemos distinguimos adecuadamente las familias naturales de objetos que pueblan el mundo.


Kuhn analiza el problema del paso de la química del flogisto a la del oxígeno en varias ocasiones. En algunas para mostrar que no hay lo que podríamos llamar un descubrimiento puntual en la historia sino que los descubrimientos se desarrollan en un período más o menos prolongado. Además insiste en que Lavoisier al aprender a ver oxígeno en donde otros veían aire desflogistizado también tuvo que aprender a ver de modo diferente el resto de las cosas relacionadas con esto (mismo capítulo X mencionado, y también en ¿Qué son las revoluciones científicas?

(ver Lavoisier y la noción de elemento químico)