Subdeterminación de la teoría por los datos

De Filosofia de las Ciencias
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Un número finito de datos siempre puede ser explicado por más de una teoría.

Para cada momento histórico el mismo conjunto de datos (D1...Dn) puede ser explicado con diferentes teorías. Supongamos que para explicar esa serie de datos, se han propuesto dos teorías T1 y T2.

A pesar de que ambas a teoría predicen la misma colección de datos que tenemos hasta el momento, podemos buscar una predicción de T1 que sea contraria a una predicción de T2. Y en ese caso podemos realizar el experimento para constatar si se cumple la predicción de T1 o bien se cumple la de T2. En esto consiste realizar un experimento crucial.

Esta situación podría dar lugar a la imagen de que más adelante se podrá discernir cuál de las teorías sobrevive a la contrastación y cuál no. De este modo se resolvería la cuestión en el futuro.

Se podría tener entonces la ilusión de que capturando nuevos datos podríamos decidir cuál de las dos teorías T1 y T2 deberá rechazarse y con ello hemos terminado con el problema de la subdeterminación.

Sin embargo, suponiendo que luego del experimento ha quedado rechazada T1, eso no indica que la única propuesta teórica que es capaz de explicar la colección completa de datos es solamente T2. Siempre se puede armar una teoría T3 que explique todos esos datos de manera diferente a T2, y que también tenga algunas predicciones contrarias a las de T2. Así vamos pasando de una situación a otra sin poder resolver que siempre hay más de una teoría capaz de explicar la misma colección de datos.

En sentido estricto, siempre hay infinitas teorías capaces de explicar una misma colección de datos.

Ejemplo

Retrotraigámonos a la época en que Copérnico presenta su sistema heliocéntrico. En tales condiciones, las posiciones de los astros en el cielo eran predichas por la teoría geocentrista de Ptolomeo, con una serie de agregados auxiliares (epiciclos, deferentes, etc.) para lograr un mejor ajuste con los resultados a las observaciones que se acumulaban año a año. Digamos que no solamente está en juego la predicción sino también la precisión de la predicción. No podemos decir que una teoría de la ciencia natural predice correctamente sino que predice correctamente dentro de los niveles de precisión con los que se cuenta al momento de la predicción. Aunque ésta parezca una aclaración innecesaria o trivial, debe tenerse en cuenta en la discusión sobre teoría, datos, progreso y verdad.

Copérnico presenta una teoría desde la cual los movimientos observados de los astros alrededor de la Tierra son el resultado de la composición de dos tipos de movimientos: el movimiento de los astros alredor del Sol y el movimiento propio de la Tierra, que a su vez estaba compuesto de uno de traslación alrededor del Sol y de uno de rotación sobre sí misma. Podemos imaginar que en ambas teorías, geocentrista y heliocentrista, la predicción coincidiera con el mismo nivel de precisión aunque no fue esto lo que ocurrió (la mayor parte de las predicciones geocentristas era de mayor precisión que las heliocentristas), para ejemplificar un momento en el que los mismos datos parecían poder ser organizados por dos teorías diferentes.